Una tarde para el olvido. No perdimos, jugamos mejor, no ganamos, pero eso es lo de menos.
Desde la página web del club organizador del torneo se nos pedia que no cayeramos en hechos de violencia que empañan una tarde que debe ser de esparcimiento ...
Recibimos patadas, invitaciones a agarrarnos a trompadas ahi nomás, insultos, codazos.... quien les comenta esto recibió dos codazos en el mismo pómulo... en el último el fulano corrió 25 metros para pegarme y salir corriendo al tiempo que amenazaba con partirme ni bien ande cerca .... (y que por supuesto, como ocurre en estos casos, cuando terminó el partido no aceptó el convite a "charlar" nuestras diferencias fuera del predio y solitos ambos dos...) Todo esto provino de quien, luego me enteré, se desempeña como director de la Maternidad Martin.
Si, tuvimos que jugar con una manga de señores mayores que se pusieron histéricos porque no sabían cómo hacer para hacerse de la pelota.
A esto se le sumaba la presencia de un niño que hacia de arbitro que respondía a cada requisisión "no lo vi, no lo vi"...Me pregunto: ¿no sería bueno que la organización pusiera a dirigir los partidos a árbitros que "vean"?
En fin, no le pudimos ganar a estos muchachos al borde de un ataque de nervios, pero vale para ir conociendo a la gente.
lunes, 25 de agosto de 2008
lunes, 18 de agosto de 2008
domingo, 17 de agosto de 2008
16/8/08 Alabama XXL 3 - Altos de Mendoza 1 ....... transpirando la camiseta
Si el partido pasado llorábamos porque nada nos salía bien, en este todo parecía salir por un tubo.
Atrás el arquero respaldó la buena actuación de la defensa, el medio fue casi siempre nuestro y arriba fuimos oportunistas.
Las 3 o 4 tarjetas amarillas que se llevó el equipo hablaban de las ganas de tomar venganza del partido que este equipo nos ganó en el torneo pasado y de no repetir errores del partido anterior.
Primero marcamos con celo, después jugamos. Nos hacíamos de la pelota y después nuestros corredores se lanzaban al ataque.
Promediando el primer tiempo, una pelota dividida en la puerta del área rival, agarra a toda la defensa contraria corriendo para atrás, y cuando el arquero sale a reventar se la punteamos al Manu que viene de frente y convierte.
En el segundo tiempo, los bravos contrincantes dieron la vida por empatar, parecían decididos a empatar o morir. Y murieron cuando un defensor quiere salir jugando y pisa la pelota desparramándose en el suelo, sirviendo el gol en la raya del área.
Con el 2 a 0 nos relajamos un poco y los fulanos nos despabilaron con un tiro cruzado que dejó pintada a nuestra defensa.
Para estar más tranquilo le tiramos unos 25 tiros al arco y, sobre el final, pusimos el 3 a 1.Se podía haber ganado sin sufrir tanto, sin tanto esfuerzo … pero así es Alabama, nació para transpirar la camiseta.
Atrás el arquero respaldó la buena actuación de la defensa, el medio fue casi siempre nuestro y arriba fuimos oportunistas.
Las 3 o 4 tarjetas amarillas que se llevó el equipo hablaban de las ganas de tomar venganza del partido que este equipo nos ganó en el torneo pasado y de no repetir errores del partido anterior.
Primero marcamos con celo, después jugamos. Nos hacíamos de la pelota y después nuestros corredores se lanzaban al ataque.
Promediando el primer tiempo, una pelota dividida en la puerta del área rival, agarra a toda la defensa contraria corriendo para atrás, y cuando el arquero sale a reventar se la punteamos al Manu que viene de frente y convierte.
En el segundo tiempo, los bravos contrincantes dieron la vida por empatar, parecían decididos a empatar o morir. Y murieron cuando un defensor quiere salir jugando y pisa la pelota desparramándose en el suelo, sirviendo el gol en la raya del área.
Con el 2 a 0 nos relajamos un poco y los fulanos nos despabilaron con un tiro cruzado que dejó pintada a nuestra defensa.
Para estar más tranquilo le tiramos unos 25 tiros al arco y, sobre el final, pusimos el 3 a 1.Se podía haber ganado sin sufrir tanto, sin tanto esfuerzo … pero así es Alabama, nació para transpirar la camiseta.
sábado, 16 de agosto de 2008
9/8/08 Alabama XXL 0 - Diablos del Oeste 3 ..... nos caímos por el hueco del ascensor
Que nos hayan hecho tres y que nos hayamos perdido goles abajo del arco, no dolió tanto como el hecho de que alguien se fué fastidiado y unos minutos antes de terminar el partido.
Porque, sepan señores, que Alabama se había acostumbrado que se podía empatar, casi siempre peder y a veces, muy de vez en cuando, ganar .... pero siempre ganabamos, empatábamos o perdíamos todos juntos.
Y si alguno sentia culpa, frustración o se hacía malasangre por alguna jugada fallida, ahí estaba el resto para apuntalar con alguna mentira piadosa: "perdimos pero no bajamos el nivel", "nos faltó una pizca de suerte", "el viento nos jugó en contra", etc.
Pero como cada sábado se renueva la mística, ahí vamos hoy, tozudos, a transpirar la camiseta para llenar de goles el arco imaginario de la amistad y escapar de nuestras brujas por un par de horas, verdadera motivación de los encuentros sabatinos.

Los Anónimos los saluda ...
Los Anónimos los saluda: soy dany, el gran capitan, estoy con gustavo y nos preguntamos que pasa que no escribieron. Que no decaiga.
martes, 5 de agosto de 2008
Gustavo, de "Los Anónimos" nos consuela
Muchachos, la verdad que han formado un muy buen equipo, y les puedo asegurar que van a pelear en lo mas alto de la tabla.
A no caerse,fuerza.
Un saludo de gustavo de los anonimos.
A no caerse,fuerza.
Un saludo de gustavo de los anonimos.
domingo, 3 de agosto de 2008
2/8/08 AlabamaXXL 1 - Los Anónimos 2 .............. La venganza para otro momento
El resumen de esta derrota es por demás de sencillo: los rivales hicieron más goles que nosotros.
Fue un partido al que nos presentamos con varias mochilas: veníamos invictos pero en los dos anteriores el triunfo se escapó por poco, el arquero argumentó "un compromiso impostergable" para faltar a la cita y el reemplazo traería consecuencias, además en el torneo anterior este equipo que nos tocaba enfrentar nos había hecho 6 sin despeinarse e íbamos por una venganza de ribetes bíblicos.
El viento era insoportable, invitando más a una competencia de barriletes que a un partido de fútbol.
El primer tiempo jugamos a favor del mismo y ahí se lucieron los nuevitos en el equipo: el gringo peina una pelota y rebota en el travesaño, Gustavito Massa calza un zapatazo y convierte un gol excelente.
En el segundo tiempo el viento jugó para el rival y Alabama se quedó un poco. De la docena de tiros de esquina que tuvieron, en dos nos cabecearon y gritaron gol.
Nos caímos en la tabla, pero todavía faltan 10 fechas ... quien te dice...
Por lo pronto la venganza por los 6 goles del torneo pasado la dejamos para otra oportunidad.
martes, 29 de julio de 2008
sábado, 26 de julio de 2008
26/07/08 Alabama XXL 2 - Cachi 2 ............. hazaña de una tarde de invierno
Otra tarde heroica.
Parecíamos los espartanos que se enfrentaron a los persas en la película "300".
Sí señores, por primera vez arrancábamos un partido en inferioridad numérica.
Uno menos, 7 clavados. Con perdón de los presentes...
Y los ausentes ... 1 que desertó, 2 que no sabemos por qué no vinieron, 2 expulsados y uno de viaje.
Para colmo los muchachos no se habían despeinado todavía cuando un cabezazo de morondanga nos pone 1 a 0 abajo.
"toy llegando", juraba Huguito por el teléfono, mientras se esfumaba el primer tiempo.
Segundo tiempo, y faltó que entrara Hugo a la cancha, y completar los 8, para que nos hicieran el segundo tras una mala salida del fondo. También a los pocos minutos de iniciado.
Y de a poquito... de a poquito ... nos fuimos rearmando de coraje.
La hazaña empezó a insinuarse cuando el Manu tira cruzado por encima del arquero y quedamos 2 a 1. A un paso del empate.
Las gambetas y los toqueteos (tambien con el perdon de los presentes ...) de Hugo en el centro del campo y Manu y el Tigre de tes cuartos en adelante eran estiletazos que lastimaban a los rivales.
Pero los adversarios de turno también jugaban e hizo falta correr y marcar, tarea en la que los muchachos se mostraron esforzados.
Los de bordó se empezaron a cansar y las marcas eran acompañadas de algunas "atenciones" hacia nuestros esforzados jugadores.
Así llegaron los tiros libres, y de uno de esos salío el disparo a rastrón de Hugo que hizo estallar la alegría.
"Cuanto falta" preguntó un rival al árbitro. "5" dijo el de negro.
El tiempo justo para que el Manu pegue un tiro en el palo mostrándonos a todos que estuvimos "ahí" de ganarlo.
2 a 2 final, y seguimos sin perder.
Parecíamos los espartanos que se enfrentaron a los persas en la película "300".
Sí señores, por primera vez arrancábamos un partido en inferioridad numérica.
Uno menos, 7 clavados. Con perdón de los presentes...
Y los ausentes ... 1 que desertó, 2 que no sabemos por qué no vinieron, 2 expulsados y uno de viaje.
Para colmo los muchachos no se habían despeinado todavía cuando un cabezazo de morondanga nos pone 1 a 0 abajo.
"toy llegando", juraba Huguito por el teléfono, mientras se esfumaba el primer tiempo.
Segundo tiempo, y faltó que entrara Hugo a la cancha, y completar los 8, para que nos hicieran el segundo tras una mala salida del fondo. También a los pocos minutos de iniciado.
Y de a poquito... de a poquito ... nos fuimos rearmando de coraje.
La hazaña empezó a insinuarse cuando el Manu tira cruzado por encima del arquero y quedamos 2 a 1. A un paso del empate.
Las gambetas y los toqueteos (tambien con el perdon de los presentes ...) de Hugo en el centro del campo y Manu y el Tigre de tes cuartos en adelante eran estiletazos que lastimaban a los rivales.
Pero los adversarios de turno también jugaban e hizo falta correr y marcar, tarea en la que los muchachos se mostraron esforzados.
Los de bordó se empezaron a cansar y las marcas eran acompañadas de algunas "atenciones" hacia nuestros esforzados jugadores.
Así llegaron los tiros libres, y de uno de esos salío el disparo a rastrón de Hugo que hizo estallar la alegría.
"Cuanto falta" preguntó un rival al árbitro. "5" dijo el de negro.
El tiempo justo para que el Manu pegue un tiro en el palo mostrándonos a todos que estuvimos "ahí" de ganarlo.
2 a 2 final, y seguimos sin perder.
miércoles, 23 de julio de 2008
lunes, 21 de julio de 2008
19-07-08 Alabama XXL 1 - Paraná 1... casi hasta el final
Si de las 50 veces que llegamos cerca, la mitad de las veces hubiésemos pateado al arco ... si a los 10 minutos del segundo tiempo no le hubiera puesto los tapones en el pecho al defensor contrario, dejando al equipo con uno menos ... quizás hubiéramos llegado al triunfo.
La tarde pintaba difícil.
Especial para la épica contra los que asoman como uno de los mejores equipos del torneo.
Llegamos y nos llegaron. Nosotros no pateábamos ante una defensa que se cerraba y ellos disparaban inútilmente ante un arquero que fue la figura de nuestro modesto equipo.
Se anudaron las vísceras cuando Nando pifia despues de un centro rastrero que llega de la derecha. Y se desanudaron cuando el Manu patea desde afuera del área y hace un gol magnífico.
El segundo tiempo, con un jugador menos, los Paranaense se vinieron como chacareros a los que les quieren cobrar impuestos... y cómo aguantamos la embestida.
Casi hasta al final aguantamos ...
Cuando despues de 28 rebotes, finalmente nos convierten, asoma un dedito haciendo el clásico gesto de "falta un minuto".
"Mantuvimos el nivel", dijo el arquero.
La tarde pintaba difícil.
Especial para la épica contra los que asoman como uno de los mejores equipos del torneo.
Llegamos y nos llegaron. Nosotros no pateábamos ante una defensa que se cerraba y ellos disparaban inútilmente ante un arquero que fue la figura de nuestro modesto equipo.
Se anudaron las vísceras cuando Nando pifia despues de un centro rastrero que llega de la derecha. Y se desanudaron cuando el Manu patea desde afuera del área y hace un gol magnífico.
El segundo tiempo, con un jugador menos, los Paranaense se vinieron como chacareros a los que les quieren cobrar impuestos... y cómo aguantamos la embestida.
Casi hasta al final aguantamos ...
Cuando despues de 28 rebotes, finalmente nos convierten, asoma un dedito haciendo el clásico gesto de "falta un minuto".
"Mantuvimos el nivel", dijo el arquero.
sábado, 19 de julio de 2008
martes, 15 de julio de 2008
sábado, 12 de julio de 2008
Alabama XXL 2 - Los Cascarudos 0 "DESCONOCIDOS"
Cuando el Guille dijo “Yo juego de 2” parecía que repetíamos los errores de otras tardes: tener al último hombre de la defensa pululando por cualquier lado.
Pero no. El señor se quedó ahí sacó, gritó y respondió a los gritos solicitando orden como un granadero a caballo.
Los laterales respondieron y el medio campo hizo su juego, aunque pudo haber pecado de no disparar cuando era necesario…
Todas las gambetas salieron bien, los pases fueron precisos y hasta cambiábamos de frente con holgura de expertos.
Y si bien pasamos zozobras, el arquero recordó llevar las manos para espantar algunos nubarrones que pretendían opacar la tarde de gloria.
Y además, a fuerza de ser sinceros, hay que decir que los muchachos que se agregaron en ésta, la primera fecha del torneo clausura aportaron lo suyo: Gustavito, mostró despliegue, quite y llegada; el Gringo evidenció conocer el carril derecho, y el Gallo…. Mamita querida…. Que jugador!
Una promesa de goles salvadores!!!
Los muchachos entraron a la cancha medio entumecidos, y fueron ganando confianza.
Afuera éramos 5 para los relevos… parecíamos un equipo.
Y acercándonos de a poco, de a poco… conseguíamos un tiro libre cerquita del área contraria. El disparo lo hace Hugo, pega en la barrera, y cuando parecía que la jugada moría en la intrascendencia, el mismo Huguito agarra el rebote y taladra la red.
Los cambios, en el segundo tiempo, confirmaron la solidez. La defensa trabajó bien y el equipo estuvo rápido y endemoniado en la gambeta de la mitad para adelante.
Quizás sufrimos un poco de más cuando un cabezazo, en un tiro de esquina pega en el palo y recorre toda la línea de sentencia muy cerquita del travesaño, besando el palo opuesto. No hicimos más que mirarla pasar… parecía que nuestro arco estaba taponado por un blindex...
Hasta que al final, quizás faltando 10 minutos, el Gallo hace una apilada por la izquierda y cruza un pase al Manu, que lo deja de frente al arquero. El Manu la paro, se tomó su tiempo, miró al arquero (parecía una escena de “El hombre nuclear”, donde todo pasaba en cámara lenta) … nadie se movía … ni nosotros, ni los defensores contrarios… ni el arquero …. Pateá!!! Desgraciado, pateá!!!, daban ganas de gritarle al Manu…
Y cuando tuvo ganas, pateó. Creo que el arbitro también lo grito... una belleza.
2 a 0 y listo. Lo que se jugó después fue para cumplir con el reglamento…
Primera fecha, sin goles en contra, con los tres puntos en el bolso (el 25% de los puntos que hicimos en 14 partidos en el torneo pasado), y jugando bien.
Desconocidos. Totalmente desconocidos.
Pero no. El señor se quedó ahí sacó, gritó y respondió a los gritos solicitando orden como un granadero a caballo.
Los laterales respondieron y el medio campo hizo su juego, aunque pudo haber pecado de no disparar cuando era necesario…
Todas las gambetas salieron bien, los pases fueron precisos y hasta cambiábamos de frente con holgura de expertos.
Y si bien pasamos zozobras, el arquero recordó llevar las manos para espantar algunos nubarrones que pretendían opacar la tarde de gloria.
Y además, a fuerza de ser sinceros, hay que decir que los muchachos que se agregaron en ésta, la primera fecha del torneo clausura aportaron lo suyo: Gustavito, mostró despliegue, quite y llegada; el Gringo evidenció conocer el carril derecho, y el Gallo…. Mamita querida…. Que jugador!
Una promesa de goles salvadores!!!
Los muchachos entraron a la cancha medio entumecidos, y fueron ganando confianza.
Afuera éramos 5 para los relevos… parecíamos un equipo.
Y acercándonos de a poco, de a poco… conseguíamos un tiro libre cerquita del área contraria. El disparo lo hace Hugo, pega en la barrera, y cuando parecía que la jugada moría en la intrascendencia, el mismo Huguito agarra el rebote y taladra la red.
Los cambios, en el segundo tiempo, confirmaron la solidez. La defensa trabajó bien y el equipo estuvo rápido y endemoniado en la gambeta de la mitad para adelante.
Quizás sufrimos un poco de más cuando un cabezazo, en un tiro de esquina pega en el palo y recorre toda la línea de sentencia muy cerquita del travesaño, besando el palo opuesto. No hicimos más que mirarla pasar… parecía que nuestro arco estaba taponado por un blindex...
Hasta que al final, quizás faltando 10 minutos, el Gallo hace una apilada por la izquierda y cruza un pase al Manu, que lo deja de frente al arquero. El Manu la paro, se tomó su tiempo, miró al arquero (parecía una escena de “El hombre nuclear”, donde todo pasaba en cámara lenta) … nadie se movía … ni nosotros, ni los defensores contrarios… ni el arquero …. Pateá!!! Desgraciado, pateá!!!, daban ganas de gritarle al Manu…
Y cuando tuvo ganas, pateó. Creo que el arbitro también lo grito... una belleza.
2 a 0 y listo. Lo que se jugó después fue para cumplir con el reglamento…
Primera fecha, sin goles en contra, con los tres puntos en el bolso (el 25% de los puntos que hicimos en 14 partidos en el torneo pasado), y jugando bien.
Desconocidos. Totalmente desconocidos.
martes, 8 de julio de 2008
Un final con una buena posición en la tabla


Bueno, llegamos al fina ldel campeonato cayendo 5 a 2 con Tornado.
Despues de remontar un 2 a 0 que nos desfavorecía, empatamos a puro empuje. Pero en 10 minutos ni el empate alcanzamos.
Así quedamos en el 12º puesto al final del campeonato.
Una posición muy buena .... para mejorarla en el próximo torneo.
Vamos que el futuro es nuestro...
miércoles, 2 de julio de 2008
Gustavo, del equipo "Los Anónimos" nos escribió ésto:
EXCELENTE LO QUE ESCRIBISTE ,A NOSOTROS NOS PASO ALGO PARECIDO,EL EQUIPO DON EMILIO PRESENTO 5 JUGADORES ES ASI QUE LE PRESTAMOS DOS DE LOS NUESTOS PARA PODER JUGAR,PERO CON TANTA DESGRACIA QUE PERDIMOS 3 A 2 ,PERO COMO VOS BIEN DECIS LO IMPORTANTE ES OTRA COSA UN ABRAZO,SALUDOS GUSTAVO, DE LOS ANONIMOS HASTA EL PROXIMO PARTIDO.......
lunes, 30 de junio de 2008
28/6/08 Alabama XXL(presente)-Olimpo B(ausente)

El partido se presentaba complicado.
Si el rival hubiera estado es las escalas mas altas de la tabla de posiciones, seguramente le haríamos partido. Pero como estaba en mitad de tabla a escasos puntos de nosotros la cosa se presentaba complicada: los de abajo suelen darnos unas prolijas lecciones de humildad.
Y así fuimos ...
Pero los rivales faltaron a la cita.
Mal endémico de los torneos amateurs en las últimas fechas: muchos equipos que ya no tienen posibilidades, y que han sufrido algún desgaste, dejan de presentarse a los partidos.
Es decir, pierden de vista lo más importante del futbol amateurs. Porque lo que importa no es el resultado o la posibilidad de campeonar.... lo importante es alejarse de las esposas y jugar a volver a ser niños por un rato, sin obligaciones mayores que las que plantea un partido de fútbol de escasa significación para el resto de los mortales, pero que para los involucrados es un mundo nuevo que se abre de par en par para disfrutar una serie de emociones que no tiene que ver con cuentas a pagar, ni con responsabilidades laborales, ni con laboriosas paternidades... no señor.
Pero bueno, cuesta años aprender que es el fútbol amateurs.
Sentir la satizfación de logra el centro preciso despues de más de trés décadas de intentarlo, acertar un pase, o una definición bombeada sobre el arquero después de haberlo querido hacer un millón y medio de veces.
Lograr una derrota digna ante un rival superior, en el amateurismo, genera el orgullo del esfuerzo compartido... como ese director de orquesta que cuando se hundía el titanic largaba el solemne "ha sido un orgullo tocar con ustedes".
El rival no se presentó y ganamos los puntos.
Cabisbajos, volvimos a casa, nos sacamos las ropas de jugar... y volvimos a ser los de siempre.
Eso si, hasta el próximo partido.
Si el rival hubiera estado es las escalas mas altas de la tabla de posiciones, seguramente le haríamos partido. Pero como estaba en mitad de tabla a escasos puntos de nosotros la cosa se presentaba complicada: los de abajo suelen darnos unas prolijas lecciones de humildad.
Y así fuimos ...
Pero los rivales faltaron a la cita.
Mal endémico de los torneos amateurs en las últimas fechas: muchos equipos que ya no tienen posibilidades, y que han sufrido algún desgaste, dejan de presentarse a los partidos.
Es decir, pierden de vista lo más importante del futbol amateurs. Porque lo que importa no es el resultado o la posibilidad de campeonar.... lo importante es alejarse de las esposas y jugar a volver a ser niños por un rato, sin obligaciones mayores que las que plantea un partido de fútbol de escasa significación para el resto de los mortales, pero que para los involucrados es un mundo nuevo que se abre de par en par para disfrutar una serie de emociones que no tiene que ver con cuentas a pagar, ni con responsabilidades laborales, ni con laboriosas paternidades... no señor.
Pero bueno, cuesta años aprender que es el fútbol amateurs.
Sentir la satizfación de logra el centro preciso despues de más de trés décadas de intentarlo, acertar un pase, o una definición bombeada sobre el arquero después de haberlo querido hacer un millón y medio de veces.
Lograr una derrota digna ante un rival superior, en el amateurismo, genera el orgullo del esfuerzo compartido... como ese director de orquesta que cuando se hundía el titanic largaba el solemne "ha sido un orgullo tocar con ustedes".
El rival no se presentó y ganamos los puntos.
Cabisbajos, volvimos a casa, nos sacamos las ropas de jugar... y volvimos a ser los de siempre.
Eso si, hasta el próximo partido.
lunes, 23 de junio de 2008
21/06/08 Alabama XXL (0) - Merengues (2)
El fútbol es un juego, y esta vez nos tocó perder.
A tres fechas del final y con el objetivo que nos habíamos planteado (no pasar vergüenza en la tabla de posiciones) irremediablemente lejos, nos trazamos una línea para lo que queda del torneo: perdamos el partido, pero no el orden.
Por supuesto que la primera parte de la consigna (“perdamos el partido”) si puede ser evitada, mejor.
Y esta vez mantuvimos el orden contra un rival de gran juego, el mayor goleador del torneo. Un rival que nos sacó ventaja con un cabezazo en un corner y un tiro libre.
Y no estuvimos lejos de anotar, y por ahí … si nos estirábamos un poco hasta de uno o más puntos.
El arquero recordó que no viste igual que los jugadores de campo, porque es el único que puede agarrar la pelota con las manos. Y volvió a ser el buen arquero que conocimos en otras tardes.
La defensa se mantuvo sólida y el mediocampo metió la patita y se mostró rápido.
El toqueteo entre Manu y el Tigre, las gambetas de Hugo, las trepadas del Guille y los guadañazos quirúrgicos de Leo, Lo mejor de la tarde.
Nos quedaba lejos el arco contrario, pero algunas arrimamos y en alguna ocasión el palo nos negó la alegría.
Si hay que perder que sea así.
A tres fechas del final y con el objetivo que nos habíamos planteado (no pasar vergüenza en la tabla de posiciones) irremediablemente lejos, nos trazamos una línea para lo que queda del torneo: perdamos el partido, pero no el orden.
Por supuesto que la primera parte de la consigna (“perdamos el partido”) si puede ser evitada, mejor.
Y esta vez mantuvimos el orden contra un rival de gran juego, el mayor goleador del torneo. Un rival que nos sacó ventaja con un cabezazo en un corner y un tiro libre.
Y no estuvimos lejos de anotar, y por ahí … si nos estirábamos un poco hasta de uno o más puntos.
El arquero recordó que no viste igual que los jugadores de campo, porque es el único que puede agarrar la pelota con las manos. Y volvió a ser el buen arquero que conocimos en otras tardes.
La defensa se mantuvo sólida y el mediocampo metió la patita y se mostró rápido.
El toqueteo entre Manu y el Tigre, las gambetas de Hugo, las trepadas del Guille y los guadañazos quirúrgicos de Leo, Lo mejor de la tarde.
Nos quedaba lejos el arco contrario, pero algunas arrimamos y en alguna ocasión el palo nos negó la alegría.
Si hay que perder que sea así.
miércoles, 18 de junio de 2008
lunes, 16 de junio de 2008
Alabama XXL (1) - Los Anonimos (6) . . . . . . LAMENTO BOLIVIANO
Hay…. hay… hay…
Que goleada señores…
La primera que sufrimos, y para colmo con unos muchachos que venían muy parejitos con nosotros en la tabla de posiciones.
Una herida que sólo el tiempo podrá cerrar.
Ya con el primer gol a poco de iniciado el cotejo la cosa se puso mal: los defensores subían a buscar el gol y los delanteros trataban de posicionarse en la defensa para parar a alguien, los tradicionales pases al pie de nuestros jugadores más diestros terminaban siendo ladrillazos que salían por las bandas y el arquero parecía haber olvidado los brazos y encontrarlos recién a la hora de ir a buscarla al fondo de la red.
Una herida que sólo el tiempo podrá cerrar.
Ya con el primer gol a poco de iniciado el cotejo la cosa se puso mal: los defensores subían a buscar el gol y los delanteros trataban de posicionarse en la defensa para parar a alguien, los tradicionales pases al pie de nuestros jugadores más diestros terminaban siendo ladrillazos que salían por las bandas y el arquero parecía haber olvidado los brazos y encontrarlos recién a la hora de ir a buscarla al fondo de la red.
"No sólo perdimos el partido, sino que también perdimos el orden." sentenció un atinado.
Justo el día que tuvimos más hinchada, justo el día que nos venía a observar un futuro refuerzo (que se hace negar por sus familiares cuando lo volvimos a llamar). Justo el día que estrenábamos nuestros pantaloncitos que, de tan larga confección, nos llegan hasta la rodilla (quizás dándole fuerza al refrán que reza “lo barato sale caro”).
Una lástima.
Hasta Valentín (1 año, hijo del Dani), que nos había servido de cábala en aquel partido en el que lográramos nuestra única victoria (y que su padre trajo como se trae la virgen del Luján al vestuario) se puso a mirar el partido de al lado.
Ahora, lejos de nuestro objetivo del apertura (alcanzar la mitad de tabla), sólo nos queda llorar. Llorar en el rincón que cada cual tenga asignado para tal fin.
Y recordar que el fútbol siempre da revancha… o sea que cuando volvamos a jugar con estos señores hay que cuidarse que no quieran revancha de todas las patadas que les dimos cuando nos inundó la vergüenza.
Lo mejor: Gustavo, que no fue porque tenía bronquitis
Justo el día que tuvimos más hinchada, justo el día que nos venía a observar un futuro refuerzo (que se hace negar por sus familiares cuando lo volvimos a llamar). Justo el día que estrenábamos nuestros pantaloncitos que, de tan larga confección, nos llegan hasta la rodilla (quizás dándole fuerza al refrán que reza “lo barato sale caro”).
Una lástima.
Hasta Valentín (1 año, hijo del Dani), que nos había servido de cábala en aquel partido en el que lográramos nuestra única victoria (y que su padre trajo como se trae la virgen del Luján al vestuario) se puso a mirar el partido de al lado.
Y recordar que el fútbol siempre da revancha… o sea que cuando volvamos a jugar con estos señores hay que cuidarse que no quieran revancha de todas las patadas que les dimos cuando nos inundó la vergüenza.
Lo mejor: Gustavo, que no fue porque tenía bronquitis
miércoles, 11 de junio de 2008
domingo, 8 de junio de 2008
Alabama XXL (1) - GimnasioO2 (3)
Se puede decir que lo perdimos inmerecidamente, pero estaríamos mintiendo.
Se puede decir que estuvimos a punto de darlo vuelta, pero estaríamos contando un partido que sucedió en otras latitudes.
Antes de empezar repasábamos los números, como para no equivocarse con el rival: puntea el torneo tenía 8 partidos ganados (varios por goleadas abultadas), uno empatado, y no conocía la derrota. A su inmediato escolta (si, el segundo) le había hecho 6. Sus números en goles convertidos y recibidos eran para el Guiness: 33 a favor y 4 en contra.
Ni siquiera servía la enmarañada idea de que en la noche anterior vayamos a darle una tunda al goleador de ellos… la mitad del equipo que nos tocaba en suerte estaba excelentemente bien ubicados en la tabla de goleadores.
Pero no nos ganó el miedo… aunque el tintineo de dientes chocando entre sí pudiera pretender lo contrario.
Entramos y pusimos el alma. Artilugio que pretende suplir la carencia de destrezas en el juego corriendo y metiendo.
Pero ya en el primer tiempo se notaba la diferencia; nos ganaban en oficio, en velocidad, en capacidad aeróbica, en técnica, tenían más jugadores para relevos y jugaban a una velocidad desconocida para quienes cargamos una panza a cuesta.
Nosotros rascamos todo lo que pudimos, pero cuando –como se suele decir- a los tipos les tirábamos el carro encima parecía que se apoyaba un mosquito en un mamut.
Hugo, casi en solitario, intentaba jugar y nos daba a lo largo de la tarde una docena de tiros libres que no supimos aprovechar.
El arco contrario nos quedaba a kilómetros y, pusiéramos donde pusiéramos la pelota, había 3 o 4 de los oxigenados contrarios para disputarla.
Rápidamente ellos nos convierten con un disparo con una comba precisa desde afuera del área, y al rato lo empatamos con un centro de la derecha al segundo palo que pasa entre dos defensores, pica y cabezazo abajo cambiando el palo al arquero.
Parecia a que se podía soñar, pero antes del fin del primer tiempo nos hacen el segundo, como para mostrar quien es el que manda.
En el segundo tiempo fuimos decido a empatarlo, lo que nos exponía un poco.
Ellos controlaban el mediocampo pero a fuerza de golpearlo a Hugo y de darnos tiros libres, que invariablemente despreciábamos.
Un error en la salida del fondo después de un ataque del rival nos pone 3 a 1 abajo y definitivo.
Seguimos intentando y seguían golpeándolo a Huguito, lo cual le valió una roja al que dio la patada más fuerte, cuando el tiempo se consumía.
Fin del partido, y aunque con la derrota a cuesta, satisfechos por haber dado batalla a un rival superior.
Lo mejor: “el equipo”, dijo el Dani …y haberle convertido un gol a estos tipos y que no nos hicieran 6 o 7.
Se puede decir que estuvimos a punto de darlo vuelta, pero estaríamos contando un partido que sucedió en otras latitudes.
Antes de empezar repasábamos los números, como para no equivocarse con el rival: puntea el torneo tenía 8 partidos ganados (varios por goleadas abultadas), uno empatado, y no conocía la derrota. A su inmediato escolta (si, el segundo) le había hecho 6. Sus números en goles convertidos y recibidos eran para el Guiness: 33 a favor y 4 en contra.
Ni siquiera servía la enmarañada idea de que en la noche anterior vayamos a darle una tunda al goleador de ellos… la mitad del equipo que nos tocaba en suerte estaba excelentemente bien ubicados en la tabla de goleadores.
Pero no nos ganó el miedo… aunque el tintineo de dientes chocando entre sí pudiera pretender lo contrario.
Entramos y pusimos el alma. Artilugio que pretende suplir la carencia de destrezas en el juego corriendo y metiendo.
Pero ya en el primer tiempo se notaba la diferencia; nos ganaban en oficio, en velocidad, en capacidad aeróbica, en técnica, tenían más jugadores para relevos y jugaban a una velocidad desconocida para quienes cargamos una panza a cuesta.
Nosotros rascamos todo lo que pudimos, pero cuando –como se suele decir- a los tipos les tirábamos el carro encima parecía que se apoyaba un mosquito en un mamut.
Hugo, casi en solitario, intentaba jugar y nos daba a lo largo de la tarde una docena de tiros libres que no supimos aprovechar.
El arco contrario nos quedaba a kilómetros y, pusiéramos donde pusiéramos la pelota, había 3 o 4 de los oxigenados contrarios para disputarla.
Rápidamente ellos nos convierten con un disparo con una comba precisa desde afuera del área, y al rato lo empatamos con un centro de la derecha al segundo palo que pasa entre dos defensores, pica y cabezazo abajo cambiando el palo al arquero.
Parecia a que se podía soñar, pero antes del fin del primer tiempo nos hacen el segundo, como para mostrar quien es el que manda.
En el segundo tiempo fuimos decido a empatarlo, lo que nos exponía un poco.
Ellos controlaban el mediocampo pero a fuerza de golpearlo a Hugo y de darnos tiros libres, que invariablemente despreciábamos.
Un error en la salida del fondo después de un ataque del rival nos pone 3 a 1 abajo y definitivo.
Seguimos intentando y seguían golpeándolo a Huguito, lo cual le valió una roja al que dio la patada más fuerte, cuando el tiempo se consumía.
Fin del partido, y aunque con la derrota a cuesta, satisfechos por haber dado batalla a un rival superior.
Lo mejor: “el equipo”, dijo el Dani …y haberle convertido un gol a estos tipos y que no nos hicieran 6 o 7.
martes, 3 de junio de 2008
domingo, 1 de junio de 2008
Alabama XXL 2 - Diablos del Oeste 2 ................. ¿El dani seguirá bancando al 4?

Si empatamos con los que iban punteando. ¿cómo no vamos a empatar con los que van últimos?
Y así fue.
Un partido plagado de ausencias (y para colmo ausencias significativas) que nos dejaba justito los ocho para un partido que se debía ganar.
Los adversarios de turnos (el equipo más fashion de la categoría) tenían relevos para hacer un torneo interno ellos solos y recurrían a una increíble ingeniería previa para enhebrar los cambios (a los 5 entraba uno, a los 15 otros 2, etc.)
La saga se encontraba desierta por la ausencia de Leo, y cuando todos esquivaban el dedo que buscaba la persona indicada, el Guille dijo: “- yo juego de 2”. … Yo, que no aprendo más, le creí.
Y así fuimos, Guille bajá, Guille vení, Guille quedate… etc. era las palabras más nombradas de la tarde.
A veces nosotros, a veces ellos, fuimos llegando algunas veces, para que pase más rápido el primer tiempo y poder llegar a un complemento que prometía.
A los pocos minutos, centro cruzado de la derecha, y cabezazo del lungo Nando que pega con fuerza en el travesaño y pica en el suelo cerca de la línea de sentencia pero sin trasponerla.
Daban ganas de pegarle cabezazos al suelo… ¿cómo no entró?
Pero el tiempo transcurría y en lo mejor nuestro defensor por el lateral derecho (o sea, yo) sale jugando hacia el mediocampo, sin tener en cuenta que los rivales podían tener la intención de hacerse del control del balón. Uno de rojo la toma, la adelanta unos metros del círculo central y mete una patada de tres dedos que era para aplaudirlo… que golazo.
Al grito de vamos, vamos que podemos, sacamos del medio, mientras pensaba en lo atinado que estuvo el que hizo el reglamento no dejando jugar con armas, porque daban ganas de matar a alguien.
Y fuimos, y ya el campo era nuestro, y el Guille, el eterno Guille metía otro tiro a rastrón que ponía el 1 a 1.
Creo que todavía estábamos abrazados, festejando el gol cuando un desborde por la derecha (de ellos), provoca un desbande en la defensa. Centro a medio metro del suelo que transita el área y el 4 nuestro (o sea yo) la deja pasar entre las piernas para que salga de la zona de peligro sin más inconvenientes. Error, detrás de él (o sea, detrás mío) un taimado caballero de rojo, escondido, amparado en el hecho que el campo visual del defensor no lo tenía presente, pone la pelota en el fondo de la red.
Menos mal que no permiten jugar con collares… ahorcábamos a cualquiera a esa altura.
Lo único a favor era la vergüenza que teníamos y las dificultades del ingeniero de los rojos que se había enquilombado con los cambios, lo que provocaba un griterío de los que estaban afuera y querían entrar.
“Pablo, sacá a uno y entrá vos“, le decían a un conocido periodista deportivo de la TV que milita en el equipo rival. La estrella del equipo no podía estar ausente en el momento del abrazo final.
Y parecía que lo ganaban nomás. Porque llegábamos y nos encontrábamos con una muchedumbre atiborrando el área.
Hasta que uno de los tantos rebotes pega en la mano de un defensor rojo. Calculo, a dos o tres décimas de milímetros del área.
La oportunidad de empatar estaba al alcance del pie con un tiro libre casi en la línea del área, de frente al arco, levemente corrido a la izquierda.
El Manu agarra la pelota con la izquierda, y con la derecha se alista a golpear al que le quiera sacar el disparo. Desición espontánea y unánime: lo patea el Manu.
Gol señores. Al palo del arquero, pero con fuerza.
Y así fue.
Un partido plagado de ausencias (y para colmo ausencias significativas) que nos dejaba justito los ocho para un partido que se debía ganar.
Los adversarios de turnos (el equipo más fashion de la categoría) tenían relevos para hacer un torneo interno ellos solos y recurrían a una increíble ingeniería previa para enhebrar los cambios (a los 5 entraba uno, a los 15 otros 2, etc.)
La saga se encontraba desierta por la ausencia de Leo, y cuando todos esquivaban el dedo que buscaba la persona indicada, el Guille dijo: “- yo juego de 2”. … Yo, que no aprendo más, le creí.
Y así fuimos, Guille bajá, Guille vení, Guille quedate… etc. era las palabras más nombradas de la tarde.
A veces nosotros, a veces ellos, fuimos llegando algunas veces, para que pase más rápido el primer tiempo y poder llegar a un complemento que prometía.
A los pocos minutos, centro cruzado de la derecha, y cabezazo del lungo Nando que pega con fuerza en el travesaño y pica en el suelo cerca de la línea de sentencia pero sin trasponerla.
Daban ganas de pegarle cabezazos al suelo… ¿cómo no entró?
Pero el tiempo transcurría y en lo mejor nuestro defensor por el lateral derecho (o sea, yo) sale jugando hacia el mediocampo, sin tener en cuenta que los rivales podían tener la intención de hacerse del control del balón. Uno de rojo la toma, la adelanta unos metros del círculo central y mete una patada de tres dedos que era para aplaudirlo… que golazo.
Al grito de vamos, vamos que podemos, sacamos del medio, mientras pensaba en lo atinado que estuvo el que hizo el reglamento no dejando jugar con armas, porque daban ganas de matar a alguien.
Y fuimos, y ya el campo era nuestro, y el Guille, el eterno Guille metía otro tiro a rastrón que ponía el 1 a 1.
Creo que todavía estábamos abrazados, festejando el gol cuando un desborde por la derecha (de ellos), provoca un desbande en la defensa. Centro a medio metro del suelo que transita el área y el 4 nuestro (o sea yo) la deja pasar entre las piernas para que salga de la zona de peligro sin más inconvenientes. Error, detrás de él (o sea, detrás mío) un taimado caballero de rojo, escondido, amparado en el hecho que el campo visual del defensor no lo tenía presente, pone la pelota en el fondo de la red.
Menos mal que no permiten jugar con collares… ahorcábamos a cualquiera a esa altura.
Lo único a favor era la vergüenza que teníamos y las dificultades del ingeniero de los rojos que se había enquilombado con los cambios, lo que provocaba un griterío de los que estaban afuera y querían entrar.
“Pablo, sacá a uno y entrá vos“, le decían a un conocido periodista deportivo de la TV que milita en el equipo rival. La estrella del equipo no podía estar ausente en el momento del abrazo final.
Y parecía que lo ganaban nomás. Porque llegábamos y nos encontrábamos con una muchedumbre atiborrando el área.
Hasta que uno de los tantos rebotes pega en la mano de un defensor rojo. Calculo, a dos o tres décimas de milímetros del área.
La oportunidad de empatar estaba al alcance del pie con un tiro libre casi en la línea del área, de frente al arco, levemente corrido a la izquierda.
El Manu agarra la pelota con la izquierda, y con la derecha se alista a golpear al que le quiera sacar el disparo. Desición espontánea y unánime: lo patea el Manu.
Gol señores. Al palo del arquero, pero con fuerza.
Golazo, y la locura cuando el tiempo se consumía.
El mejor gol de la historia del fútbol. El mejor porque redimía los errores del 4, porque le daba sentido al esfuerzo de todos. Porque fue la culminación de 15 minutos de ataque permanente y se saboreó en un segundo, como la comida de nuestras madres (digo madres y no esposas) que tardan dos o tres horas en hacerla y las devoramos en un santiamén.
El mejor gol de la historia del fútbol. El mejor porque redimía los errores del 4, porque le daba sentido al esfuerzo de todos. Porque fue la culminación de 15 minutos de ataque permanente y se saboreó en un segundo, como la comida de nuestras madres (digo madres y no esposas) que tardan dos o tres horas en hacerla y las devoramos en un santiamén.
Lo mejor: Omar volviendo a su nivel y el festejo del Manu, rodilla en tierra
miércoles, 28 de mayo de 2008
martes, 27 de mayo de 2008
opina Daniel
Quiero ser solidario con nuestro marcador de punta derecho, que el sabado pese a la derrota jugó un gran partido, ya que no solo marcó, luchó y corrió sino que no tuvo reacciones y protestas contra el juez del partido. Creo que junto con Fer se lleva el premio al mejor jugador de Alabama. Felicitaciones...!!!
Intervino: Daniel.
Intervino: Daniel.
domingo, 25 de mayo de 2008
Alabama XXL 1 - Altos de Mendoza 2 ...Doblegados
jueves, 22 de mayo de 2008
martes, 20 de mayo de 2008
lunes, 19 de mayo de 2008
17-05-08 ALABAMA XXL 3 - Tottenhan 1 ........... La montaña y el viento
Mauel Mandeb decía que es mejor la derrota con los amigos que la victoria con los indeseables. Pero a veces la vida nos da satisfacciones mayores… la victoria con los amigos.
Este grupo de gente, que no había conocido la victoria, había batallado y batallado para encontrarse siempre y cada vez con empates, entre los cuales se colaba alguna derrota no siempre merecida.
Pero llegó el día.
El equipo se presentaba reducido (los 8 y uno más para hacer relevos), y no contaba con dos presencias fundamentales: Omar, que se resistió a renunciar a su trabajo dejándonos un agujero en el mediocampo; y Leandro que tenía cita en una Iglesia actuando de padrino, en un bautismo que no pudo postergar. En fin… gente con otras prioridades en la vida.
Pero pertrechados con lo que había, fuimos realistas y fuimos por lo imposible: ganar.
Mentiría si dijera que jugamos bien. “Lejos, el peor partido que jugamos” dijo, drástico como en sus salidas, el arquero.
En la previa, se especuló con el viento… que si primero jugamos a favor, que si arrancamos a contraviento, que esto y aquello. Debate al que traté de darle un marco más circunscrito al juego diciendo, casi rogando “ustedes hagan los goles, yo después les pongo el viento para donde quieran”.
Los británicos también clausuraron esa discusión regalándonos el saque del medio a cambio de quedarse con el viento a favor en el segundo tiempo. Sin saber que esa sería su propia perdición.
Al rato de empezar el Tigre, que tuvo su tarde esperada, conecta un tiro cruzado, muy oblicuo al arco, pero muy preciso que inclinaba del partido a favor nuestro.
Y de ahí en más era un ir y venir, pocas ideas pero mucha voluntad de ambos lados.
El Fer que se revolcaba (a veces en dirección a la trayectoria del balón) y gritaba indicaciones que se llevaban los aires rápidos de la tarde. El esforzado Daniel, improvisado zaguero, sacaba todo lo que encontraba, Gustavo y quien les escribe cubrían los laterales como si el premio fueran sendos choripanes. El Guille que corría y corría; Huguito tratando de jugar y encontrar socios, Manu y el Tigre encontrándose y haciendo nudos con la defensa rival, y el Nando, nuestro abominable hombre de las nieves -con sus 2 metros y pico- buscando algo allá en lo alto.
Cuando arrancando el segundo tiempo los muchachos de un escandaloso anaranjado se nos vinieron encima, parecíamos empecinados en aguantar el resultado.
Pero duró poco la estrategia defensiva. Tres o cuatro toques adentro del área, hasta que un Tottenhaniano a tres pasos de la línea de sentencia pone un bombazo, que no alcancé a ver… apenas si la escuché pasar.
Y nuevamente el empate. Otra vez empatar… parecía una sentencia bíblica, una maldición de Alá, una cruz que deberíamos cargar hasta el final de los tiempos.
Nadie se miraba. Todos medían las palabras para no provocar el llanto generalizado.
El partido continuó y nada parecía torcer el destino del taimado 1 a 1.
¿Qué habíamos hecho para merecer esto? Pero la verdad es que no habíamos hecho tanto como para merecer otra cosa.
Así iba yo, pensando es todos estos designios del destino cuando de pronto me di cuenta que era yo quien llevaba la pelota trashumando el mediocampo por mi carril derecho. Entonces, con la clara intención de deshacerme del compromiso que significaba tener que dar un pase al pie a un compañero, decidí jugarla de alto, un centro al área.
Acción que la mayor parte de las veces es infructuosa, pero que en todo el planeta se visibiliza como una jugada de riesgo por el mero hecho de que el balón se floree por el área rival.
Y se hubiera ido de la cancha, si no fuera que el viento en contra detuvo la parábola imprecisa que suelo darle en esas ocasiones y la hizo caer casi en vertical justo a la posición de nuestro Aconcagua con patas.
Allí, en el corazón del área, con el estilo de un elefante en un bazar, estaba Nando, el faro que iluminó la tarde con cabezazo que le llovió a un arquero que había dado un paso de más.
2 a 1 y parecíamos ganarle al destino.
Luego, el Tigre y Manuel dibujaban siluetas con trazos de estilo con precisos toques y paredes bien aplomadas, cediéndole al eterno Guille un pase en la puerta del area… amague y enganche con la derecha; disparo a rastrón con la izquierda y 3 a 1 definitivo.
Nuestro primer triunfo, señores… nuestro primer triunfo, se llamó por fin…
Lo mejor, lejos Cristian (el Tigre), y la frase de Daniel cuando terminó el partido: “cierro los ojos y lo veo cabeceando”
Este grupo de gente, que no había conocido la victoria, había batallado y batallado para encontrarse siempre y cada vez con empates, entre los cuales se colaba alguna derrota no siempre merecida.
Pero llegó el día.
El equipo se presentaba reducido (los 8 y uno más para hacer relevos), y no contaba con dos presencias fundamentales: Omar, que se resistió a renunciar a su trabajo dejándonos un agujero en el mediocampo; y Leandro que tenía cita en una Iglesia actuando de padrino, en un bautismo que no pudo postergar. En fin… gente con otras prioridades en la vida.
Pero pertrechados con lo que había, fuimos realistas y fuimos por lo imposible: ganar.
Mentiría si dijera que jugamos bien. “Lejos, el peor partido que jugamos” dijo, drástico como en sus salidas, el arquero.
En la previa, se especuló con el viento… que si primero jugamos a favor, que si arrancamos a contraviento, que esto y aquello. Debate al que traté de darle un marco más circunscrito al juego diciendo, casi rogando “ustedes hagan los goles, yo después les pongo el viento para donde quieran”.
Los británicos también clausuraron esa discusión regalándonos el saque del medio a cambio de quedarse con el viento a favor en el segundo tiempo. Sin saber que esa sería su propia perdición.
Al rato de empezar el Tigre, que tuvo su tarde esperada, conecta un tiro cruzado, muy oblicuo al arco, pero muy preciso que inclinaba del partido a favor nuestro.
Y de ahí en más era un ir y venir, pocas ideas pero mucha voluntad de ambos lados.
El Fer que se revolcaba (a veces en dirección a la trayectoria del balón) y gritaba indicaciones que se llevaban los aires rápidos de la tarde. El esforzado Daniel, improvisado zaguero, sacaba todo lo que encontraba, Gustavo y quien les escribe cubrían los laterales como si el premio fueran sendos choripanes. El Guille que corría y corría; Huguito tratando de jugar y encontrar socios, Manu y el Tigre encontrándose y haciendo nudos con la defensa rival, y el Nando, nuestro abominable hombre de las nieves -con sus 2 metros y pico- buscando algo allá en lo alto.
Cuando arrancando el segundo tiempo los muchachos de un escandaloso anaranjado se nos vinieron encima, parecíamos empecinados en aguantar el resultado.
Pero duró poco la estrategia defensiva. Tres o cuatro toques adentro del área, hasta que un Tottenhaniano a tres pasos de la línea de sentencia pone un bombazo, que no alcancé a ver… apenas si la escuché pasar.
Y nuevamente el empate. Otra vez empatar… parecía una sentencia bíblica, una maldición de Alá, una cruz que deberíamos cargar hasta el final de los tiempos.
Nadie se miraba. Todos medían las palabras para no provocar el llanto generalizado.
El partido continuó y nada parecía torcer el destino del taimado 1 a 1.
¿Qué habíamos hecho para merecer esto? Pero la verdad es que no habíamos hecho tanto como para merecer otra cosa.
Así iba yo, pensando es todos estos designios del destino cuando de pronto me di cuenta que era yo quien llevaba la pelota trashumando el mediocampo por mi carril derecho. Entonces, con la clara intención de deshacerme del compromiso que significaba tener que dar un pase al pie a un compañero, decidí jugarla de alto, un centro al área.
Acción que la mayor parte de las veces es infructuosa, pero que en todo el planeta se visibiliza como una jugada de riesgo por el mero hecho de que el balón se floree por el área rival.
Y se hubiera ido de la cancha, si no fuera que el viento en contra detuvo la parábola imprecisa que suelo darle en esas ocasiones y la hizo caer casi en vertical justo a la posición de nuestro Aconcagua con patas.
Allí, en el corazón del área, con el estilo de un elefante en un bazar, estaba Nando, el faro que iluminó la tarde con cabezazo que le llovió a un arquero que había dado un paso de más.
2 a 1 y parecíamos ganarle al destino.
Luego, el Tigre y Manuel dibujaban siluetas con trazos de estilo con precisos toques y paredes bien aplomadas, cediéndole al eterno Guille un pase en la puerta del area… amague y enganche con la derecha; disparo a rastrón con la izquierda y 3 a 1 definitivo.
Nuestro primer triunfo, señores… nuestro primer triunfo, se llamó por fin…
Lo mejor, lejos Cristian (el Tigre), y la frase de Daniel cuando terminó el partido: “cierro los ojos y lo veo cabeceando”
El equipo del día del primer triunfo
El brindis despues del triunfo
miércoles, 14 de mayo de 2008
sábado, 10 de mayo de 2008
10-05-08 Parana 3 - Alabama XXL 3. Si ... otro empate
Alabama encendido.Por lo menos los ulimos quince minutos.
Un primer tiempo con la ausencia de los dos mejores defensores (Leo y Daniel), y con la presencia, por ende, de los dos peores, se armó una defensa con el duo Gustavo y Roberto, que pretendió mantener invicta la valla ante un equipo que ostentaba el segundo puesto y tenía en el haber 19 goles en 6 partido. En este punto podemos decir que fracasamos con todo éxito.
Promediando el primer tiempo ibamos 0-1 abajo pero el Manu conectó un disparo certero que ponía el 1-1, más ajustado a la realidad. Poco duraba la alegría: un cabezazo bombeado sobrepasaba a nuestro arquero que se había adelantado unos 35 o 36 pasos.
Un partido con llegadas de ambos lados, y la tarde que pintaba para regalarnos el primer triunfo para el equipo. Sobre todo cuando Leo el moreno defensor, gladiador de mil batallas, llegaba al predio (sin apuro eso sí) para darnos un respiro en la ultima línea ... aunque cuando terminó de envainarse las pilchas de deportista el árbitro pitaba el final del primer tiempo.
La segunda mitad del segundo tiempo fue palo y palo hasta que llegó el gol ... del equipo contrario, luego de que nos hicieran unos 15 toques dentro del área.
Tratamos de mantener la calma, aunque los rostros indicaban algunos desencajes.
Y poniendo el alma, atropellando (delanteros, mediocampitas, defensores, arquero y pibes alcanzapelotas) fuimos enhebrando, sino jugadas, sí algunas acciones grotescas que nos fueran llevando cerca del arco rival.
Algún paranaense dijo "esto ya está, no nos empatan más". Y quien lo escuchó fue nada menos que nuestro abnegado Guille. Si hubieran mancillado el honor de sus familiares no hubiera reaccionado tan maravillosamente.
Un tiro al rastrón al primer palo del fulano ("como le gusta a él", me susurró alguien) nos daba el parcial 3 a 2 ... y la epopeya parecía consumarse.
Más piernas, más alma, y pocas posibilidades de entrar a un área repleta de adversarios.
El tiempo se consumía y nada parecía detenernos, aunque todo terminaba rebotando en alguno de los 8 tipos que estaban colgados del travesaño.
Y por ahí, la jugada más inocente, un saque lateral (porque, seamos sinceros, nadie grita cuando le otorgan un saque del lateral), una peinada a centímetros del palo, una pelota que caía recta ... pero despacio, muy despacio.
El Guille lo gritó cuando aún estaba de espalda imposibilitado de saber a ciencia cierta si su alarido tuviera justificación.
Dicen que no giró porque tenía la mirada clavada en el que minutos atrás trataba de dar fuerzas a sus compañeros siciendo "no nos empatan más".
Lo mejor, Omar (de vuelta de la suspensión) que corrió como nunca, Gustavo por la seguridad que dió atrás (si, si ... dio seguridad, a pesar de los 3 goles), el Manu que defendió y atacó sin descanso y claro, el Guille con los dos goles
sábado, 3 de mayo de 2008
03-05-08 Multimarca Z 1 – Alabama XXL 1
Bueno, bueno….. bueno.
No hay caso. Si en el partido anterior habíamos tenido llegadas ante un equipo difícil, ¿qué decir de éste?
Más de 15 disparos al arco… pero al arco… no afuera, no cerca, no en el palo. Al arco.
El equipo un relojito, ante un rival que dejaba jugar.
Es más, estos señores de casaca roja parecían estar dándole una mano a su arquero, para que se luciera ante algún representante de un club europeo.
Y el arquero de ellos cumplía con atajadas angelicales. Daban ganas de ir a darle un beso de lo bien que defendía la valla. Ni un rebote el endiablado …
El primer tiempo terminó sin goles, y alguien tuvo que despertar a nuestro guardametas para que no siguiera en el arco durante el entretiempo.
Alguien debió despertarlo cuando faltando 5 minutos, y después de un ataque intrascendente del Multimarca Z, en un corner conectan un cabezazo (¿un nucazo?) y nos ponemos 0-1 abajo.
Por suerte un compañero se apiadó del pobre Guille que desde el banco de suplentes daba saltitos como un teletubbie, al grito de “quiero entrar, quiero entrar!!”. Y digo suerte porque (aparte de dejar de dar ese espectáculo deprimente) nuestro velociraptor, a segundos del gol contrario, sacó un tiro a rastrón desde afuera del área que ponía algo, un poquito, de justicia.
El partido terminó y la pregunta quedó flotando en el aire… ¿Cuándo vamos a ganar un partido?
Lo mejor de la jornada: el buen juego y la entrega del equipo y los choripanes de Omar.
No hay caso. Si en el partido anterior habíamos tenido llegadas ante un equipo difícil, ¿qué decir de éste?
Más de 15 disparos al arco… pero al arco… no afuera, no cerca, no en el palo. Al arco.
El equipo un relojito, ante un rival que dejaba jugar.
Es más, estos señores de casaca roja parecían estar dándole una mano a su arquero, para que se luciera ante algún representante de un club europeo.
Y el arquero de ellos cumplía con atajadas angelicales. Daban ganas de ir a darle un beso de lo bien que defendía la valla. Ni un rebote el endiablado …
El primer tiempo terminó sin goles, y alguien tuvo que despertar a nuestro guardametas para que no siguiera en el arco durante el entretiempo.
Alguien debió despertarlo cuando faltando 5 minutos, y después de un ataque intrascendente del Multimarca Z, en un corner conectan un cabezazo (¿un nucazo?) y nos ponemos 0-1 abajo.
Por suerte un compañero se apiadó del pobre Guille que desde el banco de suplentes daba saltitos como un teletubbie, al grito de “quiero entrar, quiero entrar!!”. Y digo suerte porque (aparte de dejar de dar ese espectáculo deprimente) nuestro velociraptor, a segundos del gol contrario, sacó un tiro a rastrón desde afuera del área que ponía algo, un poquito, de justicia.
El partido terminó y la pregunta quedó flotando en el aire… ¿Cuándo vamos a ganar un partido?
Lo mejor de la jornada: el buen juego y la entrega del equipo y los choripanes de Omar.
domingo, 27 de abril de 2008
26 - 04 -08 Tristeza no tem fin....

Los Cascarudos 1 - Alabama XXL 0
Hicimos todo bien en el partido, menos ganarlo.
Todo Alabama envió la pelota hacia el arco y le pasó a menos de 15 cm., o se encontró con el arquero. Fueron 10, 12 ocasiones?
Hicimos todo bien. Defendimos correctamente, atacamos bien... y toda para que? para que un jugador contrario, de unos 240 kg. agarre una pelota de aire, en 3/4 de cancha y arranque una volea fulminante.
El gordo debe haber pasado la noche contandole el gol a su esposa e hijos. Nosotros no le vamos a hablar a nuestras familias por días.
Nuestras esposas, al vernos distantes y con el pensamiento en otro lado, pensarán que ya no las queremos ... nosotros sabremos, sin poder decirlo, que nuestra tristeza obedece a otra causa: merecimos y no pudimos.
Hicimos todo bien en el partido, menos ganarlo.
Todo Alabama envió la pelota hacia el arco y le pasó a menos de 15 cm., o se encontró con el arquero. Fueron 10, 12 ocasiones?
Hicimos todo bien. Defendimos correctamente, atacamos bien... y toda para que? para que un jugador contrario, de unos 240 kg. agarre una pelota de aire, en 3/4 de cancha y arranque una volea fulminante.
El gordo debe haber pasado la noche contandole el gol a su esposa e hijos. Nosotros no le vamos a hablar a nuestras familias por días.
Nuestras esposas, al vernos distantes y con el pensamiento en otro lado, pensarán que ya no las queremos ... nosotros sabremos, sin poder decirlo, que nuestra tristeza obedece a otra causa: merecimos y no pudimos.
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